Tipos de apego

04 de Enero de 2015

“El apego es la relación emocional que se forma gradualmente como consecuencia del contacto, la atención, las muestras de afecto, cuidado… que crean y mantienen el vínculo paterno” – filial (Bee & Boyd, 2007).

Depende de la percepción, por parte del niño, del cuidador como una figura permanente, predecible y empática. Permanente implica que la presencia del cuidador sea duradera y estable, que esté ahí cuando el niño le necesite. Así el bebé internaliza la vivencia de una relación estable y protectora. Predecible implica que el cuidador responda siempre de la misma manera ante las necesidades del niño. Que el adulto sepa establecer límites claros, con consecuencias estables y previsibles. Y por último un cuidador empático es aquel que es capaz de ponerse en el lugar del otro, qué trata de entender porqué el niño se comporta de una determinada manera y cuáles son las emociones que lleva dentro.

Siguiendo a Bowlby (1998) si las experiencias con los cuidadores primarios son positivas, satisfaciendo las necesidades del niño, y los cuidadores son sensibles, permanentes, predecibles y empáticos, entonces existe una alta probabilidad de que el niño desarrolle un apego seguro. Un niño con apego seguro confiará en las demás personas, pensará que el mundo es coherente y predecible y será capaz de reflejar y entender las emociones de los demás. En caso contrario, cuando el cuidador primario no es permanente, predecible o empático, aumentarán las probabilidades de desarrollar un apego inseguro.

A continuación expondremos los diferentes tipos de apego inseguro así como las conductas que de ellos se derivan.

Apego Inseguro Evitativo:

  • Padres: Los cuidadores primarios son “extraños emocionales”, rechazando las actitudes que favorecen la vinculación. No están emocionalmente disponibles, no siendo receptivos a las necesidades de sus hijos y si lo son, son inefectivos para satisfacer dichas necesidades.
  • Hijos: Ante una relación así el niño minimiza la búsqueda de proximidad con los cuidadores, protegiéndose con la distancia. No se implican emocionalmente, no mostrando sus emociones porque no esperan consuelo. Tienen dificultades para reconocer y modular sus emociones y las de los demás
  • Apego Inseguro Ansioso-Ambivalente:

  • Padres: Los cuidadores son impredecibles o invasivos a la hora de satisfacer las necesidades del niño. No saben cuando aproximarse y comunicarse con su hijo, así como cuando retirarse porque necesita un espacio emocional propio.
  • Hijos: Este tipo de relación fuerza al niño a estar preocupado por su angustia y a maximizar su atención hacia la relación imprevisible de apego, se protege con la activación emocional constante. El niño tratará de llamar la atención del adulto por muy diversos medios (hablar en voz muy alta, desobedecer, armar tumultos, inventarse historias,…). También es común la intermitencia en sus relaciones con el “otro”, pasando de ser muy idealizado (“los mejores padres”) a devaluado (“os odio, no quiero veros nunca más”), cuando sus expectativas o demandas inmediatas no se satisfagan. No es raro que aparezcan cuadros de ansiedad al percibirse el mundo como peligroso y poco predecible.
  • Apego Inseguro Desorganizado:

  • Padres: Los cuidadores primarios son atemorizantes. Establecen relaciones en las que la violencia física o verbal puede estar presente, habiendo una ausencia prolongada de cuidados físicos y/o emocionales en un ambiente caótico y poco estructurado.
  • Hijos: Al tratarse del tipo de apego más disfuncional las consecuencias en los niños son variables. El niño puede desarrollar pasividad en las relaciones sociales y ser poco afectuosos; o por el contrario pueden mostrar un apego indiscriminado estableciendo relaciones de poca calidad con cualquier extraño. Pueden desarrollar conductas agresivas, coactivas, mentiras, robos, etc. No es raro tampoco ver como los niños ponen en marcha conductas similares a las de los autistas ante momentos de gran estrés, como balanceos rítmicos del cuerpo.
  • Quiero terminar enfatizando dos aspectos. Por un lado el tipo de apego que se desarrolle es una cuestión dimensional, es decir, por ejemplo habrá niños más evitativos y otros menos evitativos. Además de que hay que tener en cuenta que la mayoría de los casos son mixtos, presentando conductas y características de distintos tipos de apego. Por otro lado, la importancia del vínculo de apego estriba en el hecho de que durante su desarrollo el niño está aprendiendo como relacionarse con las demás personas. De estas vivencias el niño irá interiorizando creencias y patrones de conducta que le guiarán y pondrá en marcha en sus futuras relaciones. El niño aprenderá que el mundo es seguro o inseguro y en función de esto se comportará de una u otra manera.

    Samuel Gómez Jiménez | Psicólogo Sanitario en Madrid

    samuel@psicologiamentae.com

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