Preocupaciones, me agobian mucho.

01 de Octubre de 2015

La Real Academia de la Lengua Española define preocuparse como:

-Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: Produce intranquilidad, temor, angustia o inquietud.

-Dicho de una cosa: Interesar a alguien de modo que le sea difícil admitir o pensar en otras cosas.

A mi me gusta poner a mis pacientes esta definición porque les hace ver que preocuparse por algo no es lo mismo que solucionar problemas. La solución de problemas implica: definir el problema, ver posibles soluciones con sus pros y contras, ponderar las soluciones, elegir una de ellas, ponerla en práctica, comparar las consecuencias obtenidas con las previstas y barajar posibles modificaciones en la solución.

Por el contrario la preocupación, por definición, no soluciona nada. Sólo produce estados anímicos muy aversivos y dañinos para la persona como ansiedad e intranquilidad constante. Además de que le impide pensar en otras cosas: el objeto de preocupación llena su mente por completo distrayéndole de otras cosas como el trabajo, el disfrute de sus hijos…

La confusión entre ambos términos tiene origen en distintos fenómenos. Veámoslo con más detalle. Cuando una persona con tendencia a preocuparse tiene un problema ocurre lo siguiente. El problema le produce una activación corporal, que en principio es necesaria para movilizar los recursos de la persona y así poner en marcha soluciones. Sin embargo estas personas tienden a ver el problema cómo más negativo de lo que es, lo catastrofizan. Por ejemplo: una entrevista con el jefe puede significar que le van a despedir o un dolor puede implicar que tenga una enfermedad grave. Para muchas de estas personas el futuro puede ser terrible. Esta maximización de las consecuencias negativas lleva a un estado de temor, inquietud o ansiedad.

Sin embargo en lugar de aplicar una solución de problemas, bien porque no conocen la técnica o no la han usado nunca, utilizan la preocupación como método.

Al preocuparse aumenta su temor y angustia todavía más y solamente pueden pensar en ese problema, dejando de lado otras cosas importantes de su vida. La persona sufre mucho, pero justifica este sufrimiento porque creé estar solucionando de esta manera su problema. Y esto es así porque la preocupación tiene efectos reforzantes en la persona, que hacen que la preocupación se convierta en su herramienta para solucionar dificultades. Estos efectos, que refuerzan la creencia en la persona de que al preocuparse está resolviendo sus problemas, son:

-Por un lado la preocupación implica hacer algo. Aunque este algo sea darle vueltas y vueltas a un problema en la cabeza. El hecho de hacer algo implica una activación que induce a la persona a creer que está trabajando para resolver su problema. Y esto es así incluso cuando el problema no tiene solución o la única solución es no hacer nada. Como por ejemplo ante un dolor estomacal, que requiere que espere el examen del médico, se preocupan y buscan en internet posibles enfermedades asociadas a ese dolor.

-Hacer algo hace que se sienta una sensación de seguridad, de control. Esta sensación trata de competir con el temor o la angustia que provoca la preocupación, con la incertidumbre de no saber lo que va a pasar. Por ejemplo, la persona podría preocuparse por una entrevista de trabajo con el jefe, repasando una y otra vez lo que le puede preguntar y lo que él le podría contestar. Obteniendo así una sensación de seguridad y de control a corto plazo, parece que hace algo por resolver su problema. Sin embargo dar excesivas vueltas a la entrevista puede dar lugar a que la persona anticipe múltiples y desastrosas consecuencias provocándose un elevado estado de ansiedad.

-Preocuparse disminuye la tasa cardiaca y la tasa respiratoria. Cuando tenemos un problema y lo miramos con temor o miedo, aumentan los latidos y las respiraciones. Si ante un dolor pensamos que podría ser cáncer tendremos miedo, entonces respiraremos más fuerte y bombearemos la sangre más rápido. Curiosamente preocuparse hace que disminuyan los latidos y las respiraciones. Esto nuevamente refuerza la creencia de que con la preocupación está solucionando el problema que le causa temor. Sin embargo a largo plazo este método hace que se aumente la tensión muscular. Por ello la gente con excesivas preocupaciones suele presentar problemas musculares o incluso de dolor de cabeza.

-Experiencias pasadas conflictivas que se resolvieron favorablemente y en las cuales la persona se preocupó. Como este tipo de personas suele usar siempre esta estrategia tiene la sensación de que preocuparse le ha servido para solucionar sus dificultades a lo largo de la vida. Cuando en realidad no les ha servido, sin embargo tienen esta sensación porque siempre usan la misma estrategia de respuesta. Por otro lado ante muchas de las amenazas de la vida, lo único que se puede hacer es esperar o aceptar. Por ejemplo si hemos realizado un examen en las oposiciones y aún no sabemos la nota, lo único que podemos hacer es esperar a que nos las comuniquen. Aquí no ayudan las preocupaciones sobre si aprobaré, o lo que contesté en tal o cual pregunta. Sin embargo ante el temor a suspenderlo la persona se puede preocupar igualmente, y esta conducta quedaría reforzada por todo lo que hemos comentado. O el caso de haber suspendido unas oposiciones y nada más saber la nota preocuparse ansiosamente por cuales han sido sus fallos y cómo debe solucionarlos, dar vueltas en su cabeza a pensamientos sobre si es un inútil o sobre si no lo aprobará nunca, etc.

Por eso desde el centro de psicología Mentae recomendamos a la persona con tendencia a la preocupación que, ante un problema de su vida, considere si las preocupaciones le ayudan a buscar soluciones y a ponerlas en marcha, o solamente da vueltas y más vueltas a lo que le da miedo. Una señal de que preocuparse no le ayuda sino que le trae más problemas se puede encontrar al contemplar sus emociones y sensaciones durante el proceso de preocuparse: si su temor aumenta o disminuye, si aumenta su tensión muscular, si le duele la cabeza, etc. Y sobre todo que tenga en cuenta si dedica mucho tiempo del día a preocuparse, incluso llegando a desatender su trabajo o dejando de pasar tiempo con su familia. ¿Está dejando de lado lo que de verdad importa en su vida por atender a las preocupaciones?

Hay muchas técnicas que pueden ayudar a las personas con exceso de preocupaciones: La solución de problemas, la organización del tiempo, la técnica del río, el mindfulness, la desliteralización de los pensamientos, la aceptación de sensaciones, etc. Si usted cree que se preocupa mucho y que esto le esta causando una angustia que afecta negativamente en su vida, no dude en consultar con un psicólogo.

Samuel Gómez Jiménez | Psicólogo Sanitario en Madrid

Samuel@psicologiamentae.com

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