Placebo y el efecto Placebo

21 de Mayo de 2015

El efecto placebo es el conjunto de consecuencias positivas sobre la salud que produce la administración de un placebo, que puede tener diferentes presentaciones tales como en forma de pastilla, una jeringuilla, una terapia o un mero acto médico, y que no se deben al efecto específico de dicho acto médico. El placebo es capaz de provocar efectos beneficiosos sobre la salud en ciertos individuos enfermos, si éstos no saben que están recibiendo una sustancia inerte (ej. agua, azúcar) y que creen que es un medicamento.

Hay placebos de todo tipo y cuanto más espectaculares sean mejor funcionan.

Y esto es debido, entre otras cosas, a las expectativas que tiene un paciente sobre ser curado. Por ejemplo, si a un paciente con dolor de cabeza le dan una pastilla de sacarina, es muy probable que la molestia remita. Lo hará de una manera distinta dependiendo del color de la pastilla, o de la marca de la misma. Si esta es de conocido prestigio habrá mayor probabilidad de que el dolor de cabeza remita que si es una marca blanda.

El efecto será mayor si el médico le cuenta que le va a curar, que si se lo prescribe sin más; o si se toma dos pastillas en lugar de una. Cuanto más grande es la pastilla mayor suele ser el efecto placebo. Y las píldoras falsas funcionan mejor, aunque no tanto como si la presentación del placebo se hace en forma de jeringuilla, aunque la sustancia sea la misma (ej. azúcar).

Viendo las cosas que se producen en el tema de la sanación, en los tratamientos científicamente probados también se tiene en cuenta el efecto placebo. ¿Hasta que punto nos curamos por el efecto del medicamento y hasta cual por los efectos psicológicos de creer que estamos tomando algo que nos curará?.

En 1998 la Asociación de Psicología Americana (APA) publicó un estudio en el que detallaba la eficacia del tratamiento con antidepresivos. En el mismo se afirmaba que el 25% de las personas que mejoraban se debía a la remisión espontánea (es decir, hubieran mejorado igual sin el fármaco), el 50% al efecto placebo y sólo un 25% al medicamento antidepresivo. Otros experimentos detallan cómo el efecto de un medicamento es mayor en un grupo de pacientes en el que les explican con detalle cómo funciona el fármaco que en otro en el que se lo recetan sin más. Incluso se pueden encontrar experimentos en los que se hacen operaciones placebo de rodilla simulando las mismas mediante la anestesia del paciente y posteriormente haciéndoles pequeños cortes en la piel. Sorprendentemente muchos pacientes mejoraban ante estas intervenciones inertes.

Pero ¿cómo funciona el efecto placebo? ¿Puede la mente sanar el cuerpo? ¿Basta creer que te vas a curar para que el cuerpo lo lleve a cabo?

Desde hace tiempo se sabe que las variables psicológicos afectan a las enfermedades físicas en numerosos factores, tales como la aparición, el desarrollo o incluso la sanación de las mismas. Hoy se conocen algunos de los mecanismos a través de los cuales la mente influye en el cuerpo. Uno es el efecto de la sugestión, de las expectativas: El simple hecho de creer que algo nos puede curar tiene efectos analgésicos. Con estudios de neuroimagen, como las resonancias magnéticas, se ha demostrado que tras la administración de placebos se producen cambios en el cerebro similares a los conseguidos tras la administración de una droga opiácea, utilizadas por sus propiedades analgésicas.

Otro de los mecanismos que influyen en el efecto placebo es el condicionamiento clásico. Al igual que el perro de Pavlov salivaba ante el sonido de una campana que se había asociado a la comida, si vinculamos un medicamento con una sustancia determinada (con la misma forma, color,…), esta puede adquirir algunas de las propiedades de la medicina. Esto se ha demostrado con estudios en los que se observa como el sistema inmune realiza alguna de las funciones del medicamento que ha sido sustituido por el placebo.

Estos dos mecanismos son los mejor documentados, aunque la evidencia sugiere que puede haber otros implicados detrás del efecto placebo. Por ejemplo en estudios de pacientes de Parkinson con tratamientos placebo se ha observado que cuanto más caro sea el medicamento placebo mayores serán los efectos (estos consisten en que el cerebro, tras la ingesta del placebo, segrega dopamina, una sustancia que provoca efectos motores )

En definitiva se puede decir que el poder de la mente para sanar es enorme. De hecho muchas terapias alternativas, pseudociencias o charlatanes se basan en esto para sobrevivir: si sus técnicas no curan al paciente, lo hará su creencia de que va a sanar. Sin embargo el poder del efecto placebo el limitado, no puede con todo. Pero a pesar de esto, la creencia de que uno se va a curar, la esperanza de que la enfermedad remitirá o el optimismo para enfrentarse a las catástrofes de la vida, son factores determinantes que aumentan mucho las probabilidades de que el paciente llegue a sanar.

Samuel Gómez Jiménez |  Psicologo sanitario en Madrid

samuel@psicologiamentae.com

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